lunes, 16 de mayo de 2011

Terraza Mediterráneo: Rapsodia en sabor.

A dos cuadras al norte del parque de los poetas en León, la Terraza mediterráneo ofrece una variedad de ambientes, platillos y postres listos para satisfacer los gustos más excéntricos. Su decoración, que se mueve entre salón de juegos de mesa, almohadones árabes, mesas en los jardines y un fresco patio trasero, que en algunos casos me parece muy adecuada y en otros chocante, combina elementos tradicionales y matices psicodélicos que deben ser muy adecuados para veladas nocturnas.

Para contrarrestar el calor empezamos con unos batidos de la casa, Isla y Paradise, fueron nuestra elección, combinaciones de frutas como naranja, calala, fresa, banano y sandía en un vaso grande, muy refrescantes y nutritivos, pero sobre todo diferentes y ricos.

Como entrada, una Ensalada Queso Loco, esta, definitivamente no es el fuerte de la casa, los trozos de lechuga estaba muy grandes, además la combinación de quesos emmenthal, gouda y gorgonzola, por si solos no eran suficiente para agregar sabor a la ensalada, que daba la impresión de estar incompleta, carente de algún elemento unificador.

Como platos fuertes, Linguini Gilda y Cerdo Romiho. El Linguini Gilda, linguini en salsa blanca con salvia y langosta, estaba muy bien preparado. La pasta estaba cocida al dente, la langosta agregaba un delicioso sabor que mezclado con el aroma de la salvia y ese ligero toque amargo, característica de ella misma, convertían aquella audaz combinación, en un suculento platillo, digno de ser recordado.

El Cerdo Romiho, puré de papas, cerdo en salsa de ron, miel y hongos; arroz y ensalada, tenía sus altos y sus bajos. El protagonista, el cerdo, estaba un poco reseco, pero muy rico, la salsa en cambio, estaba deliciosa, el sabor penétrate al ajo, unido con la dulzura de la miel y el sabor salado de la crema de hongos, la convirtieron en la acompañante perfecta para el cerdo. El arroz daba la impresión de ser viejo, el puré de papas por si solo estaba insípido, pero combinado con la salsa era espectacular.

La Terraza Mediterráneo tuvo sus altibajos, la decoración, me gustó en unos ambientes y en otros no, la comida estaba muy buena, salvo pequeños detalles que son fácilmente arreglables. La atención de nuestra mesera Leonor, es de primera. El pan de la casa estaba divino, evidentemente cocinado en horno de piedra, mismo que puede verse en el patio del fondo, donde las mesas bajo los árboles, invitan a quedarse un rato más.

Balance Financiero: Dos batidos, una entrada y dos platos fuertes C$ 475.00

domingo, 8 de mayo de 2011

Cantonese House Restaurant: El secreto mejor guardado de Managua

Es grato manejar por allí y de pronto parar en un lugar para comer. Un lugar que no es nuevo, lo has visto sin mirar tantas veces que tomaste ese atajo para evitar uno que otro semáforo, hablo de Cantonese House Restaurant, de monte de los olivos 1 C al Lago, ½ C Abajo.

Una entrada muy sobria esconde las maravillas de la cocina del sur de china, en una casa en los robles. Con tan solo 6 mesas en el interior, música de china a un volumen muy moderado, y la perfecta atención de nuestro mesero Cesar, el viaje gastronómico a oriente empezó sin dilaciones.

No hay comida china sin Tacos chinos, así que esa fue nuestra primera opción de entrada, acompañada por unos Calamares en salsa de soya. Los mejores tacos que he probado hasta el momento, los tiene Cantonese House Restaurant, la masa estaba crujiente, sin exceso de aceite, lo que dejaba sentir los sabores a repollo cocido, con ligeras tiras de zanahoria y el sutil sabor a pollo. De los Calamares en salsa de soya, podría hablar horas de horas, presentados delicadamente, como flotando, sobre pequeños trozos de cebollines, salsa de soya a la que sin duda agregaron azúcar morena, para balancear ese sabor tan penetrante, y un ligero toque de picante, qué, combinados con la textura del calamar, te hacían desear nunca dejar de comer.

Como plato fuerte, Pescado con jengibre, la perfecta sinfonía de pescado cocinado al vapor, acompañado con jengibre, lo que añadía novedad al platillo sin restarle protagonismo al pescado, cebollines, quienes además de agregar colorido se dejaron integrar delicadamente con la salsa de soya y el aceite de oliva. Cuando la sencillez y el arte se juntan, nacen platillos como este.

Mi viaje a oriente fue breve, pues los platillos salían de la cocina con una rapidez impresionante, pero mi deseo de regresar está allí, latente en cada evocación a esos maravillosos sabores delicadamente adornados con sencillez, esos sabores importados de oriente, que no se han dejado contaminar por la comida exprés de centros comerciales, esa que falsamente conocemos como “comida china”.


Balance Financiero, Dos entradas, un plato fuerte, para dos, y dos bebidas C$ 490.00

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